El frío se cuela por todos lados, no hay escape. El ángel de la desesperanza ha agitado sus alas en esta ciudad, estamos condenados. La destrucción se acerca, salgan predicadores a anunciar el fin. Ya no queda nada más que esperar y llorar. Abracen a sus niños, despídanse de sus amigos y váyanse a dormir. No sueñen con despertar.
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