jueves, 28 de abril de 2011

Fake Plastic Trees - Radiohead



HER GREEN PLASTIC WATERING CAN
FOR HER FAKE CHINESE RUBBER PLANT
IN THE FAKE PLASTIC EARTH
THAT SHE BOUGHT FROM A RUBBER MAN
IN A TOWN FULL OF RUBBER PLANS
TO GET RID OF ITSELF

IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT
IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT

SHE LIVES WITH A BROKEN MAN
A CRACKED POLYSTYRENE MAN
WHO JUST CRUMBLES AND BURNS
HE USED TO DO SURGERY
FOR GIRLS IN THE EIGHTIES
BUT GRAVITY ALWAYS WINS

IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT
IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT

SHE LOOKS LIKE THE REAL THING
SHE TASTES LIKE THE REAL THING
MY FAKE PLASTIC LOVE
BUT I CAN´T HELP THE FEELING
I COULD BLOW THROUGH THE CEILING
IF I JUST TURN AND RUN

IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT
IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT

IF I COULD BE WHO YOU WANTED
IF I COULD BE WHO YOU WANTED ALL THE TIME

lunes, 25 de abril de 2011

La espera

¿Que espera el perro guardian
sentado a la sombra de su casa?
¿Esperara al amo ausente?
¿Que espera?

¿Que espera el anciano solitario
alimentando las palomas en otoño?
¿Espera la vuelta del hijo perdido?
¿Que espera?

¿Que espera la muchacha melancolica
mientras la lluvia cae sobre su rostro?
¿Espera al novio que nunca volvio?
¿Que espera?

¿Que esperan tus ojos tristes
mirando el camino de la vida?
¿Esperan alguna señal de esperanza?
¿Que esperan?

martes, 19 de abril de 2011

La cajita

En clase de arte vimos Amelie. Al profesor se le ocurrio realizar un trabajo bastante peculiar relacionado con la pelicula. La tarea consistia en tomar una pequeña caja y guardar en su interior todos aquellos tesoros que nosotros quisieramos conservar hasta nuestra madurez.
Pero ante esta tarea tan simple me comenzaron a surgir dificultades...¿Que cosas de verdad marcaron mi vida y deben conservarse para la posteridad? ¿Que hacer con aquellas cosas que, por tamaño, es imposible meter en una pequeña caja? Y por sobre todo, la interrogante que mas me acosaba era ¿Que hay de nuestros tesoros inmateriales, de nuestros recuerdos mas preciados, de nuestros secretos, de nuestros pensamientos? ¿Quedaran estos a merced del olvido?
Es imposible guardar todos tus tesoros en una caja. El unico lugar seguro donde atesorar tus recuerdos en el corazon.

viernes, 15 de abril de 2011

Su sonrisa

En las tardes acostumbraba salir a caminar sólo. Nunca le conocí compañía alguna, al menos en el barrio. Quizás, por eso, siempre se le veía triste, absorto en pensamientos de quién sabe que índole.
Un par de veces le saludé sin repuesta, y luego perdí las esperanzas. Por eso me llamó la atención que aquél día me saludara tan alegre, como si nos conociésemos de toda la vida. Al día siguiente caminamos dos cuadras y al poco tiempo ya era habitual que saliésemos juntos.
A pesar de ésto, nunca llegué a saber de él más que su nombre de pila, si es que me dio su nombre real. Todo en él parecía un poco falso, un poco forzado, un poco planificado. Es cómo si estuviese viviendo la vida de alguien más. No lo sé, es difícil de explicar.
La desconfianza fue creciendo y le encaré. Sólo respondía incoherencias, sin cambiar nunca esa estúpida sonrisa de su rostro. Decidí alejarme de él, mas parecía no importarle. Seguía paseando al atardecer, saludando a cuanta persona encontrara en su camino.
El otro día me encontré con él. Sonreía con la mirada fija en mí. Pasé a su lado sin saludarlo. Su mirada seguía fija, y una lágrima resbaló por su mejilla.

sábado, 2 de abril de 2011

La cordillera. Parte 5

Silencio. Calma. Dolor. Sangre. Abrió los ojos.Un hilo carmesí la conectaba a un roca que se alejaba paulatinamente. Miró su hombro izquierdo. Había parado de sangrar, pero no de dolerle. Decidió continuar. Caminando o nadando, las piedras siempre existirían.
Pasaron los días. Las cicatices en su cuerpo daban testimonio de que las piedras se habían vuelto a cruzar en numerosas ocasiones. Muchas más que cuando caminaba por aquel sendero solitario. El miedo la invadió. ¿Había cometido un error? Y sin embargo, había avanzado mucho más de lo que podría haber recorrido en meses de caminata. ¿Qué hacer entonces? Intentó nadar, guiar su rumbo, pero la corriente la arrastraba sin tregua.
Al final, derrotada, se dejó llevar nuevamente, ignorando el precipicio al cual era arrastrada.

La cordillera. Parte 4

Sentada a la orilla del rio, con los pies sumergidos, meditaba. Las primeras luces del alba se llevaron todas las dudas que le quedaban. Tomo impulso con sus brazos y se dejo caer.
Sentía como la corriente la arrastraba con dificultad. Sus ropas, mojadas, pesaban demasiado. A menudo se enganchaban en piedras y le impedían, tal como en tierra, avanzar con normalidad. Suspiró. Tenía dos opciones. La primera consistía en nadar hasta la orilla y vagar, sin un rumbo establecido, esquivando el río. La segunda, igual de arriesgada, consistía en...Lo decidió. Poco a poco fue dejando su ropa a merced de la corriente, hasta que toda su piel sintio el contacto directo de las aguas. Notó que era trasladada fácilmente, y que ya no le era necesario esforzarse en avanzar. Cerró los ojos, dispuesta a descansar. La corriente le llevaba a un detino, pero ¿tenía alguna idea de a donde exactamente?

Paranoia

Invocando fantasmas
en la noche tenebrosa.
Llega la máscara blanca
con sus ojos amarillos,
con su sonrisa macabra
y su mirada de muerte.
Llega la sombra negra
con su presencia asfixiante,
con mi escalofrío en la espalda
y el temblor en las manos.
Llegan también al encuentro
los pasos perdidos de nadie,
el murmullo apagado de alguien
y aquel grito desarrador, tu sabes.
Y danzan en círculo las malditas
con sus jugarretas demoniacas
arrastrandome a la locura
haciendo que mi corazon se descontrole.
Hasta que finalmente
me quiebro como cristal
quedando como alma en pena
por no saber juzgar.
Y darme cuenta que es mejor no jugar
en las noches tenebrosas.

La cordillera. Parte 3

Lanzó un grito de dolor y se detuvo. Un pequeño hilo de sangre comenzó a brotar desde la herida. Buscó con la mirada hasta hallar la piedra. La pateó con ira y decidió esperar hasta el día siguiente, cuando su pie cicatrizase.
Pero entonces, recostada en medio del camino, comenzo a oír un sonido muy tenue. Un sonido que no había escuchado en años, antes de haber subido la primera colina. Era un río.Se levantó con esfuerzo, y, por primera vez en mucho tiempo, se separó del camino. Cojeaba guiada únicamente por el sonido cada vez mas fuerte de aquel río. Y de pronto, lo vio. Con cuidado se acerco hasta su orilla y hundió su pie herido en las aguas. El contacto frío del agua le estremeció, mas poco a poco sintió como su pie dejaba de dolerle. Estuvo así cerca de una hora, escuchando el rumor de las aguas, perdida en recuerdos lejanos. Y entonces ocurrió algo aun mas maravilloso. Algo que la emociono al punto de hacerla llorar. Entre la bruma, luchando por ser vista, brillaba una estrella.

Sigma

Saltas, y durante un segundo, sientes la libertad de las aves al volar. Luego caes en un abismo. A millones kilómetros neuronales de distancia, logra percibir dolor. Gritos. Caos. "Demasiado tarde". Sonríes. Y entonces ocurre. Tu cabeza revienta, pisoteada por las cientos de personas que un día te odiaron. Tus complejos quedan a la vista y tus traumas salpican a los atónitos espectadores. Ahora eres solo un cuerpo desintegrado que enterrar, junto con los pocos recuerdos que aun conservan quienes creyeron conocerte. Pero pronto viviras el olvido de los muertos que nunca vivieron en profundidad. Da igual. Todo da igual ahora. Ahora solo hay oscuridad. Es la oscuridad de la muerte. Es la oscuridad del olvido. Es la oscuridad del túnel antes de la próxima estación.

La ciudad

Respira. Te estás asfixiando. El veneno se está apoderando de tus pulmones. ¡No lo respires! ¡Aguanta, sólo aguanta un poco más!Confía en mí: Sobrevivirás. Pero lejos de aquí. ¡Corre! ¡No mires atrás! No me esperes, no te preocupes por mí. Olvidame, si es necesario. Pero, por favor ¡Sálvate! Es lo único que te pido. Ahora vete. Quizás algún día nos volvamos a ver...¡No me lo hagas más difícil! Para mí tampoco es fácil decir adiós. No sabes cuanto extrañare tu mirada. Cuanto extrañare todo lo que eres. Todo lo que fuiste para mí. ¡No, no te detengas! Prefiero mil veces extrañarte a cargar con la culpa de tu muerte. Huye al campo, lejos de esta ciudad maldita, e intenta rehacer tu vida.Siempre se puede, no pierdas las esperanzas. ¿Recuerdas los momentos felices que pasamos en este lugar? Bueno, tal vez te sea difícil rememorarlos considerando el estado en que se encuentra todo. ¿Puedes recordar al menos lo que me dijiste la primera vez que salimos juntos? A eso me refiero. ¡La vida es tan impredecible! ¿Cuántas posibilidades existían de que alguien como tú conociese a alguien como yo? ¿Que se volvieran amigos, confidentes, hermanos...?Se aproximan a cero. Y sin embargo, aquí estás tu, con los ojos vidriosos, negándote a partir. Sólo hazlo. Aún no es tu momento para morir. Te queda mucho por hacer en este mundo. Por eso debes irte. No, no puedo irme contigo. Mi lugar está aquí, intentando controlar el caos que inicié.Acéptalo. ¿Para qué culpar al resto? No vale la pena ni es justo. Tampoco es justo que hayan muerto por mi culpa. ¡Eres lo único que me queda, por eso debes salvarte! Entiende que a mi lado sólo sufrirás, y realmente puedes hacer muy poco por ayudarme. No intento menospreciarte, ni nada de eso. Esta ciudad no hubiese alcanzado el esplendor que tuvo en su momento sin tu ayuda. Pero ahora, lamentablemente, la he arrastrado a la decadencia. Y es mi trabajo reconstruirla. Prometo lograrlo. Y cuando eso ocurra, te prometo que me gastaré lo que me quede de vida en buscarte. Por eso necesito saber que sigues con vida. Sino, ¿qué sentido tiene todo esto? Me pudriré junto con los cadáveres. ¡Vive! ¡Vuelve a sonreir! ¡Respira el aire puro de los campos! ¡Huye! Yo me quedaré aquí. Soy inmune a mi propio veneno. Pero tú no. La palidez te delata. El veneno te está afectando. No acabes como ellos. No, por favor, no...¡Adios! No llores, no me hagas llorar, sabes que lo detesto. No quiero que te vayas con esta imagen de mí. Lo que ves ahora no soy yo. Nunca llegué a saber quién era. Ya habrá tiempo para ello. Ya habrá tiempo para todo lo que nunca hicimos. Pero ahora es tiempo de que te vayas. Antes de que me arrepienta. No, no te detendré, por más que quiera. Sólo quiero que estés bien. Y sólo quiero dejarte una cosa clara: Te amo...

La cordillera. Parte 2

Los días eran monótonos. Lo único que marcaba una diferencia significativa, mas no por eso valorable, era la naturaleza y la cantidad de obstáculos que se interpusiesen en su camino. A veces, se trataba de alguna tormenta que le impedía avanzar. Otras, de algún precipicio que cortaba el camino bruscamente, obligándola a bordearlo hasta volver a la ruta. En estas ocasiones, sentía en su interior una especie de llamado desde el abismo, un deseo por dejarse caer y olvidarlo todo.
Sin embargo, el peor obstáculo eran las piedras. Eran pequeñas y molestas, le impedían avanzar con tranquilidad y le dañaban los pies. Había por cientos en aquel sendero abandonado entre las montañas. Día a día debía lidiar con ellas, pateándolas, saltándolas, o simplemente, ignorando el dolor que suponía pisarlas. No había elección. Era eso o perderse entre la bruma...

Mundo

El mundo es imperfecto. En todos lados hay corrupción, muerte, traición, sufrimiento. Desastres naturales. Enfermedades. No puedes evitarlo. Y sin embargo...¿Me dirás por eso que nada en este mundo vale la pena? ¿Que todos están podridos hasta su última célula? Nada es perfecto, cariño. Lo sabes muy bien. Entonces, ¿Por qué empeñarse en ver sólo lo malo?
Todos cometemos errores. Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos dañado a alguien. A veces, incluso, con intención. ¿Somos monstruos insensibles por eso? ¿Merece este pequeño y sombrío planeta ser borrado por completo del universo? ¿Por qué ser tan radical?
¿No te das cuenta que aún pese a la maldad, existen personas que arriesgan su vida por salvar la de otro? ¿Que aún existen personas que caminando por la calle, le sonríen a quienes encuentran a su paso? ¿Y qué importa si nunca se vuelven a ver? ¿Me dirás por eso que el acto no valió la pena, que volvemos a lo mismo, que nada de ésto tiene sentido?
¿Por qué empeñarse en buscar utopías en vez de verle el lado bueno a las cosas? El mundo nunca será un paraíso, por más que algunos se empeñen en vendernos esa esperanza. Pero esto no implica que el mundo sea un infierno. Simplemente, es el lugar donde nos tocó estar. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptarlo?

La cordillera. Parte 1

Vagaba por las montañas sin rumbo fijo. Solo seguía el estrecho sendero que aparecía entre la neblina a medida que avanzaba. Apenas lograba vislumbrar un par de metros más adelante, lo cual le provocaba en ocasiones una inquietante sensación de temor. Otras veces, la sensación era de tristeza. A menudo se preguntaba por que seguir caminando, por que no sólo detenerse o dar media vuelta. Pero era imposible. Detenerse sería quedarse para siempre en aquel lugar, completamente sola, hasta que la muerte decidiese hacerle compañía. Y volver era igualmente ridículo. Habían pasado años desde que subió la primera colina que componía aquella cordillera sin fin. Ni siquiera recordaba por que lo había hecho. Simplemente, se había puesto a caminar distraída, y cuando se dio cuenta, ya estaba en medio de una alta cumbre, sin saber como bajar. Por lo que decidió seguir el único camino a la vista. Y aún se encontraba en él.

Creo en mí

"Él es la solución a todos tus problemas. Eres un ser inferior, incapaz de resolverlos por ti mismo. Déjalo todo en sus manos. Únete a su rebaño, escóndete en su regazo, córtate las alas. Desde ahora, acepta ciegamente SU voluntad, pues él es el único que debe manejar los hilos. Conviértete en una marioneta más en el juego. Olvida tus sueños, olvida tus ideales, olvida quién eres. Vacía tu mente y llénala con lo que ellos te digan. Solo así seras LIBRE."

Me niego a ser una oveja más en el rebaño, balando palabras que no acabo de entender solo porque ellos me dicen que son las correctas. Quiero ser un ave y elevarme, recorrer el mundo y aprender de él. Seleccionar mis objetivos y lanzarme en picada hacia ellos. No quiero que otros tracen mi sendero, pues todo el cielo es mi ruta y yo decido hacia donde ir, cuando yo quiera y PORQUE YO quiero.
No crean que mi vida estará vacía, pues todos los valores, todo el conocimiento y todo el poder se encuentra en mi interior. Todos somos los dioses de nuestra propia vida. Nosotros tenemos el poder de decidir, dentro de los limites humanos, cuando morir, como vivir y que hacer con nuestro tiempo. Todos, por lo tanto, somos seres sagrados, que merecen respeto y cuidado. Nuestro deber es compartir nuestro poder con aquellos que tienen problemas, pero siempre teniendo en cuenta que ellos son los dueños de su vida. Nadie es superior a otro, las jerarquías sociopolíticas no deben tener otro fin que el orden en beneficio de la mayoría, pero no se debe obtener otra ganancia que la satisfacción personal.
Creo en mí y en los seres humanos. Solo depende de nosotros llevar a la humanidad por el camino de la evolución...o de la destrucción.
Todas nuestras desiciones deben estar basadas en este conocimiento. Solo así seremos realmente libres.

La llamada


3 horas y 47 minutos. Los segundos se arrastraban. Llovía fuertemente. O al menos, eso escuchaba. Tenía las cortinas cerradas, evitando que se filtrara el mas mínimo haz de luz. Lo único que rompía, de forma intermitente, la oscuridad que inundaba la habitación, era la pantalla tenuemente iluminada de su celular. 3 horas y 44 minutos. Se puso a tararear una canción . Un trueno la interrumpió a mitad del coro. En un acto instintivo, buscó protección con su mirada, mas lo único que encontró fueron sombras. Aquello no era mas que un reflejo de su interior. Una sensación de abandono la asfixió. Comenzó a llorar en silencio, tirada en posicion fetal sobre el piso de madera. Sacó el celular de su bolsillo y vio, borrosos, los dígitos del reloj. 3 horas y 36 minutos. Aquello no hizo mas que empeorarlo. Lanzó un grito y lloró con más ganas, alternando periodos de sollozos con otros de gritos desgarradores. En su mente se amontonaban recuerdos, imágenes, palabras y sonidos. Creyó sentir, incluso, un aroma imposible en aquel momento. Se abrazó en el suelo, convulsa. Tras un tiempo que le pareció eterno logro calmarse. Desesperanzada vio la hora. 3 horas y 9 minutos. Suspiró. La fecha limite se acercaba, lenta, como si le concediese la oportunidad de que algo cambiase. Pero pasaban los minutos y nada ocurría. Cerró los ojos y se quedó dormida.
Despertó, y en un acto mecánico miró su celular. ¡4 minutos! Aquello, mas que alegrarla, la desconcertó. A pesar de que había planificado todo, el ver tan cerca la hora de su fin le dio escalofríos. Se cuestionó lo radical de su desición. Entonces, como para convencerse de su propio exterminio, realizó una mirada a su pasado. Fue bastante convincente. Se recostó sobre su cama y tanteó en la mesita de noche, hasta que sus dedos toparon con algo frío y pesado. Tomó la pistola que había hurtado y se la colocó en un costado de la cabeza. Respiró ondo y puso su mano en el gatillo.
Le dio una última oportunidad al destino de cambiarlo todo. Afuera seguía lloviendo y en su habitación no se escuchaban mas que las gotas de lluvia rebotando en el techo. Apretó los ojos. Un trueno ocultó el sonido del disparo. Y entonces, el celular comenzó a vibrar...

Derrota

"Perdimos" susurras con tristeza, sin siquiera mirarme a los ojos. ¿Qué ocultas? Quizás arrepentimiento, o tan sólo un par de ojos vidriosos... No lo sé. Comienzo a parpadear, intentando apartar la desolación de mi vista. Pero se adhiere a mis pupilas, y opto por cerrar los ojos. Los cierro con fuerza, apretando los puños. Siento como las uñas me rompen la carne. Comienzo a asfixiarme, me voy a caer, necesito un asiento. Abro los ojos. Ni siquiera has cambiado tu postura. Sigues mirando al suelo con el rostro ensombrecido por la derrota. Todos los sueños que tejimos alrededor de ese hipotetico triunfo se desmoronan, junto con la esperanza. "Perdimos". Aquella frase se repite en mi cabeza sin cesar, sabiendo que será la última palabra que me dirijirás en lo que nos resta de vida. Es nuestra despedida. Y también es mi propia despedida. La esperanza de algo mejor era lo único a lo cual me aferraba para no caer en el olvido. Pero aquella esperanza ya no existe. La perdimos...

Brindis

Vamos ahora a brindar
por los momentos que se van
y los recuerdos que se quedan
acosandonos en nuestros dias
y en nuestras noches de soledad
sin dejarnos descansar
hasta hacernos enloquecer
porque al pasado le gusta ver
como la gente se desespera
al recordar lo que ya no vive
y no vivir lo que sueña.
Vamos ahora a brindar
por las sonrisas forzadas
y las historias inventadas
por miedo a asumir que en verdad
nuestra triste realidad
es que llevamos por dentro
un corazon enlutado
triste y decepcionado
sin ganas de seguir viviendo.

viernes, 1 de abril de 2011

Urbanización

Aves que corren agitando alas rotas,
quemando sus pies al tocar el cemento.
Aspiran el aire, respiran veneno.
Es su mundo, es su reino.
Naturaleza muerta revitalizante,
les da motivos para seguir viviendo,
mientras por dentro se pudren en silencio.
No se ve. No es real. No lo creo.
Sus plumas se tiñen de gris,
de sangre y de arboles muertos.
Los colores se los lleva el viento.
Yo me quedo con el resto.
Huele a tristeza en el aire.
A suicidios, abortos y dolores.
A golpes, violaciones y temores.
Huele a sexo, huele a mierda, huele a horrores.
Oculta en el fondo del acero
una pizca de vida se mantiene.
Sobrevive, o lo intenta por lo menos.
Aunque luego, al final, nos lamentemos
de que solo la esperanza no nos llene.

El poeta

El poeta vivia en un pequeña aldea en medio de la selva. Dentro de ella, era ampliamente reconocido por una cualidad extraordinaria en sus escritos: Estos, al ser leidos o escuchados por cualquiera que no fuera el mismo creador, inducian al receptor en un profundo sueño, del que solo despertaban tras varias horas.
Dia a dia, nuevos hombres se enfrentaban al desafio de escuchar los versos del poeta, mas todos inevitablemente sucumbian al poder de sus escritos. Sin embargo, la mayor demostracion del poder de estos, fue cierto dia en que el poeta logro hacer dormir a un tigrillo, recitando una oda a la naturaleza, frente al asombro de los aldeanos, que se encontraban a una distancia prudente de la voz del poeta o del ataque del tigrillo.
Pero el poeta no era feliz. Para el, la poesia era su vida, por lo que le producia gran dolor no poder compartir sus sentimientos a traves de ella. Es por esto que un dia, aburrido de la incomprension que sufria, decidio partir lejos, en busqueda de la persona con quien poder compartir sus poemas y su vida.

Dia 1

Bueno, aqui estamos. Todo un blog para subir todas las weas que se me vengan a la cabeza. Y ciertas cosas que encuentre por ahi y que me parezcan interesantes. Basicamente, la idea es compartir un poco de mi trastornada mente con el mundo real. Veamos como resulta todo esto.
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