domingo, 27 de noviembre de 2011

La cordillera. Parte 8

Colgaba. El agua le golpeaba fuertemente en el rostro. Los dedos le dolían como nunca. Pero no se iba a rendir.
Observó su entorno. Buscaba algo de que más afirmarse. Una piedra, un tronco, lo que fuera. Nada. Sintió angustia, pero intentó mantener la calma. Buscó nuevamente y la vio. Bajo ella, lograba vislumbrar una roca. Sabiendo que era su única opción, se dejó caer.
Y nuevamente el dolor. Más sangre de su herida, pero no le importaba. Estaba viva y sabía como bajar. Busco nuevamente y vio esta vez dos rocas alineadas en diagonal bajo ella.
Cayó y cayó, cada vez más cerca de la tierra fértil. Con cada nueva piedra se sentía más viva, como si el dolor que le produjese se transformara en adrenalina.
Se detuvo. Miró abajo. Un salto más y caería nuevamente al río. Sin embargo, no se dejó caer. Tomó todo el impulso que pudo y saltó hacia una orilla.
Cayó con un golpe seco que le machacó todos los huesos. Se quedó ahí, quieta, mirando el cielo que ahora le parecía tremendamente lejano. Probablemente estaba a miles de kilómetros de su hogar, pensó, pero la idea no le preocupó. De pronto supo que no quería volver ahí.
Sonrió, por primera vez en años. Ya no quería ser arrastrada sin saber a donde ir. Caminó sintiendo la suavidad de la hierba, pensando que quizás, encontraría algún día una aldea donde vivir. O tal vez, se quedaría en algún bello lugar para siempre. No lo sabía. Solo sabía que de ahora en adelante, ella trazaría su propio camino.

La cordillera. Parte 7

Los últimos minutos antes de caer los pasó recordando su infancia. Su vida no había sido precisamente fácil, pero recordaba haber sido feliz. Con el paso del tiempo comenzó a cambiar y ya no sonreía tan a menudo. Caminaba sin compañía por la aldea, recorriendo sus cultivos, sus montes, sus pequeñas lagunas. Un día simplemente subió una montaña como tantas otras  y se perdió. Intentó volver y solo encontraba más y más montañas por todos lados. Vio un pequeño sendero a lo lejos y confió en que la llevaría a su casa. Nunca volvió.
Comenzó a caer. Las lágrimas en su rostro se mezclaban con el agua de la cascada, impidiendole ver bien. Sin embargo, con los ojos semicerrados logró distinguir una forma acuosa y verde. Abrió los ojos completamente, sintiendose burlada por el destino. Bajo ella, había un hermoso valle.
¿Y ahora qué? ¿Morir, viendo la esperanza de volver a su tierra? Sin embargo...¿Cómo salir de allí?
Su salvación vino 10 metros después. Una roca filosa sobresalía de la cascada. Se afirmó con todas sus fuerzas a ella, sintiendo como su mano sangraba y sus dedos se aplastaban.
Pero tenía una esperanza. Quería vivir. Y lucharía con todas sus fuerzas por ello.

La cordillera. Parte 6

Soñó con su aldea. Se vio de nuevo sentada a la sombra de un árbol viendo a los niños jugar. Sobre ella las aves cantaban mezclandose con las risas de los niños en un bello coro. El sonido lentamente se transformo en un rugido. Rápidamente desaparecieron los niños, el árbol, las aves. Se encontró sola en medio de la aldea desierta, con sus pequeñas casas en ruinas. Desesperada buscó en vano la fuente de ese rugido. Entonces intentó descifrarlo. No era un animal. No. Era como...como...agua... Entonces vio como la aldea poco a poco se iba transformando en una laguna gigante. Pero no era el sonido de agua quieta. Era como si el agua estuviera en movimiento...¡Eso era! El agua estaba cayendo.
Despertó sobresaltada, sabiendo que estaba en peligro. Se acercaba rápidamente a una cascada. Comenzó a nadar hacia una orilla, pero se detuvo de inmediato. ¿Qué sentido tenía? Estaba quién sabe donde perdida desde hace años sin saber a donde ir, dejandose llevar por un estúpido río. ¿Por qué no terminar con todo de una vez?
Así que sin dudarlo, cambió de rumbo y nadó en dirección a su fin.

domingo, 16 de octubre de 2011

La caracola

Caminó en medio de la sombría habitación en dirección a la chimenea. Las llamas que iluminaban el lugar apenas servían para distinguir las formas de los objetos. Con cierta actitud ceremonial tomó una pequeña caja de madera y la observó, acariciando el delicado grabado sobre su superficie. Cerró los ojos por un momento evitando derramar una lágrima. Cuando los abrió, sus ojos seguían vidriosos.
Con lentitud levantó la tapa de la caja y sacó de su interior una caracola. Dejó la caja sobre la chimenea y acercó la concha a su oído. El espíritu marino le transportó por un momento a la orilla de una playa casi desértica. Casi, porque junto a él, se encontraba otra persona. Una morena de ojos verdiazules caminaba a su lado escuchando los sonidos de las olas. De pronto se detuvo y recogió una pequeña caracola. Sonrió admirándola y se la regaló a él, dándole un pequeño beso en los labios.
Se llevó un dedo a los labios. Tantos años desde aquello, desde que el mar se la había llevado al caer desde una roca. Pero su espíritu seguía ahí, viviendo en esa pequeña caracola, transportandolo al atardecer en que le juró que la amaría mientras sostenía en una mano la caracola y con la otra abrazaba su cintura.
Cerró nuevamente los ojos. Vio un par de ojos verdiazules sonriéndole mientras sentía la calidez de un beso en sus labios.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Polvo de estrellas

Navega en una nube por el cielo
Trazando tu camino con polvo de estrellas
Solo para decir: “Aquí estuve”.
Para que otros lo miren y digan:
“Algún día estaré allí
Y trazaré mi propio camino”.
Y surcaremos el espacio
Descubriendo nuevos lugares
Que serán especiales por ser nuestros
Aunque sean de muchos otros.
Déjate llevar por la brisa.
Sube hasta el espacio y llénate con lo eterno.
Mira al sol y pon su luz en tus ojos
Para que cuando te cuestiones
Veas  la verdad con claridad.
Envía señales a seres desconocidos
Da igual si son reales o no
Todos son amigos.
Las oportunidades son mariposas
Que revolotean alrededor
De quienes saben contemplarlas.
Caza mariposas, descubre planetas,
Contacta con seres desconocidos,
Llénate de luz, se luz, vive, sueña…
Navega en tu nube.

lunes, 25 de julio de 2011

Brujeria

La bruja me aseguró que iba a ser fácil. Que solo dolería un momento, y luego nunca más volvería a sufrir. Con el convencimiento de que no tenía nada que perder, una noche de luna llena fui a su choza. Me recibió salameramente en una habitación mohosa con una chimenea que a penas servía para iluminar. "Desnudate" me dijo. Obedecí lentamente, repitiendo en mi cabeza que no tenía nada que perder. Se acercó con una sonrisa torcida y puso su mano en mi pecho. Lentamente sentí como extraía una pequeña esfera de mi interior. "Listo, ya puedes vestirte". Había algo distinto que no acababa de precisar. Era como si dentro de mí solo hubiera un mar tranquilo y oscuro. El frío que me dominaba logró que rápidamente estuviera vestida. Sin embargo, alcancé a notar que mi cuerpo se había vuelto tan blanco como la luna que brillaba afuera. "Un efecto secundario" dijo, antes de que pudiera preguntar. "En todo caso, te sienta bien". No respondí. Le pregunté cuanto le debía y me dijo que nada. Que conservar mi corazón era suficiente paga.
Cuando atravesé la puerta de la vieja choza, escuche una risa que hubiera estremecido a cualquier otro, menos a mí. Para mí solo era el sonido de la libertad.

sábado, 23 de julio de 2011

Complicidad

Sus ojos negros miraban lenta y distraídamente el interior del vagón mientras cruzaba las puertas. Cuando se encontraron con los míos, sentí un cosquilleo y aparté la vista. La oscuridad exterior era interrumpida por pequeñas luces alineadas en la pared del túnel. Sin embargo, la tentación fue más grande que la vergüenza y lo espié por el reflejo de la ventana. Miraba por la otra ventana a las personas del andén vecino. Suspiré. El asiento de en frente se desocupó y me sente de espaldas a mi desconocido amigo. Entonces, ocurrió algo extraño. Sentí como un par de manos, suave pero decididamente, comenzaban a acariciarme el pelo. No necesité voltear la cabeza para saber que era él. El corazón me latía con fuerzas y mi respiración se aceleró. Quería gritarle mi nombre, gritarle que lo amaba, que me llevará con él. Pero el destino es cruel y cuando el tren se detuvo, supe que el fin había llegado. Triste y lentamente me levanté y pasé a su lado. Junté un poco de coraje y me atreví a levantar la mirada, justo a tiempo para ver como me sonreía. Respondí tímidamente a la sonrisa y corrí antes de que las puertas se cerraran. Ya en el andén, vi por la ventana como él me seguía sonriendo. Entonces el tren partió, llevándose con él una sonrisa que no volveré a ver más que en sueños.

domingo, 10 de julio de 2011

Camino a Nunca Jamás

Pasas un tercio de tu vida durmiendo
y te niegas a soñar.
Matando hadas no llegarás muy lejos.

Cierra tus ojos, abre tus brazos,
corre, salta y vuela.
No caerás mientras creas en ti.

Tus fantasías ocualtas son más dulces
que la mejor miel.
¿Por qué insistes en negarlas?

Somos piratas saltando en las nubes.
Robando rayos al sol.
Nuestras manos brillan pecadoras.

Unidos a cadenas, ansiamos libertad.
La llave es tu sueño.
Mentes atadas que quieren volar.

Toma mi mano y busquemos el camino
que nos lleve a Nunca Jamás.
Perdámonos en el horizonte
para no volver más.

lunes, 30 de mayo de 2011

Destrucción

El frío se cuela por todos lados, no hay escape. El ángel de la desesperanza ha agitado sus alas en esta ciudad, estamos condenados. La destrucción se acerca, salgan predicadores a anunciar el fin. Ya no queda nada más que esperar y llorar. Abracen a sus niños, despídanse de sus amigos y váyanse a dormir. No sueñen con despertar.

sábado, 28 de mayo de 2011

El camino del guerrero

Estás aquí. Para un momento y considera lo que has logrado hasta ahora. ¿Te sientes conforme con tu travesía? Recuerda no cegarte por esas luminarias con que coronaste ciertos logros, mas tampoco opaques tu corazón con la tristeza de una derrota. Recuerda que mientras estés vivo tu lucha continúa, y que mientras esa lucha tenga un sentido tu vida también lo tendrá.
Los sueños son los motores del alma. Busca uno y conviértelo en tu norte, en tu motivo por el cual despertar con cada amanecer. Piensa, joven guerrero, ¿vale la pena tu sueño? Por más cerca que estés de conseguirlo, nunca es tarde para arrepentirse. Mas, ten cuidado: Los sueños mas valiosos son los que parecen imposibles, y que mientras más cerca estés de conseguirlo, mas difícil se volverá el camino. Pero, sin duda, serás recompensado.

lunes, 9 de mayo de 2011

El deseo

La noche era fresca. Las estrellas le orientaron a través del campo hasta llegar a la cumbre de un elevado monte. Podía sentir un aura distinto en aquél lugar. Las estrellas casi parecían estar al alcance de la mano. Ahora sólo debía esperar. No pasó demasiado tiempo hasta que por fin la vio. Una estrella fugaz cruzó el cielo nocturno y pidió el deseo. Pidió dejar atrás su pasado, con sus sueños frustrados y traumas. Pidió dejar atrás su cuerpo condenado a una muerte decadente e inútil. Pidió dejar atrás el recuerdo de todos aquellos que le conocieron y que pronto le olvidarían. Quería romper las cadenas de la conciencia y perderse en la placidez de la existencia de los que viven y dan vida. Entonces sufrió la metamorfosis.
Primero la sintió como un ligero cosquilleo en sus extremidades, que se fue trasladando a su pecho  y su estómago. Sintió como su piel se endurecía mientras su cuerpo comenzaba a estirarse. Empezó a escuchar un zumbido dentro de su cabeza que con cada segundo se intensificaba hasta hacerle perder el conocimiento. Entonces dejo de ser.
Cuando los rayos del nuevo día se filtraron en el horizonte, iluminaron los primeros frutos de un árbol nunca antes visto, pues era el resultado de la suma entre el deseo de un hombre y la magia de una estrella.

viernes, 6 de mayo de 2011

Sábado 6 de Julio

De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha. Nunca había sido tan plenamente feliz como en ese momento, pero tenía la hiriente sensación de que nunca más volvería a serlo, por lo menos en ese grado, con esa intensidad.
~Mario Benedetti. La tregua.

jueves, 28 de abril de 2011

Fake Plastic Trees - Radiohead



HER GREEN PLASTIC WATERING CAN
FOR HER FAKE CHINESE RUBBER PLANT
IN THE FAKE PLASTIC EARTH
THAT SHE BOUGHT FROM A RUBBER MAN
IN A TOWN FULL OF RUBBER PLANS
TO GET RID OF ITSELF

IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT
IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT

SHE LIVES WITH A BROKEN MAN
A CRACKED POLYSTYRENE MAN
WHO JUST CRUMBLES AND BURNS
HE USED TO DO SURGERY
FOR GIRLS IN THE EIGHTIES
BUT GRAVITY ALWAYS WINS

IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT
IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT

SHE LOOKS LIKE THE REAL THING
SHE TASTES LIKE THE REAL THING
MY FAKE PLASTIC LOVE
BUT I CAN´T HELP THE FEELING
I COULD BLOW THROUGH THE CEILING
IF I JUST TURN AND RUN

IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT
IT WEARS HER OUT, IT WEARS HER OUT

IF I COULD BE WHO YOU WANTED
IF I COULD BE WHO YOU WANTED ALL THE TIME

lunes, 25 de abril de 2011

La espera

¿Que espera el perro guardian
sentado a la sombra de su casa?
¿Esperara al amo ausente?
¿Que espera?

¿Que espera el anciano solitario
alimentando las palomas en otoño?
¿Espera la vuelta del hijo perdido?
¿Que espera?

¿Que espera la muchacha melancolica
mientras la lluvia cae sobre su rostro?
¿Espera al novio que nunca volvio?
¿Que espera?

¿Que esperan tus ojos tristes
mirando el camino de la vida?
¿Esperan alguna señal de esperanza?
¿Que esperan?

martes, 19 de abril de 2011

La cajita

En clase de arte vimos Amelie. Al profesor se le ocurrio realizar un trabajo bastante peculiar relacionado con la pelicula. La tarea consistia en tomar una pequeña caja y guardar en su interior todos aquellos tesoros que nosotros quisieramos conservar hasta nuestra madurez.
Pero ante esta tarea tan simple me comenzaron a surgir dificultades...¿Que cosas de verdad marcaron mi vida y deben conservarse para la posteridad? ¿Que hacer con aquellas cosas que, por tamaño, es imposible meter en una pequeña caja? Y por sobre todo, la interrogante que mas me acosaba era ¿Que hay de nuestros tesoros inmateriales, de nuestros recuerdos mas preciados, de nuestros secretos, de nuestros pensamientos? ¿Quedaran estos a merced del olvido?
Es imposible guardar todos tus tesoros en una caja. El unico lugar seguro donde atesorar tus recuerdos en el corazon.

viernes, 15 de abril de 2011

Su sonrisa

En las tardes acostumbraba salir a caminar sólo. Nunca le conocí compañía alguna, al menos en el barrio. Quizás, por eso, siempre se le veía triste, absorto en pensamientos de quién sabe que índole.
Un par de veces le saludé sin repuesta, y luego perdí las esperanzas. Por eso me llamó la atención que aquél día me saludara tan alegre, como si nos conociésemos de toda la vida. Al día siguiente caminamos dos cuadras y al poco tiempo ya era habitual que saliésemos juntos.
A pesar de ésto, nunca llegué a saber de él más que su nombre de pila, si es que me dio su nombre real. Todo en él parecía un poco falso, un poco forzado, un poco planificado. Es cómo si estuviese viviendo la vida de alguien más. No lo sé, es difícil de explicar.
La desconfianza fue creciendo y le encaré. Sólo respondía incoherencias, sin cambiar nunca esa estúpida sonrisa de su rostro. Decidí alejarme de él, mas parecía no importarle. Seguía paseando al atardecer, saludando a cuanta persona encontrara en su camino.
El otro día me encontré con él. Sonreía con la mirada fija en mí. Pasé a su lado sin saludarlo. Su mirada seguía fija, y una lágrima resbaló por su mejilla.

sábado, 2 de abril de 2011

La cordillera. Parte 5

Silencio. Calma. Dolor. Sangre. Abrió los ojos.Un hilo carmesí la conectaba a un roca que se alejaba paulatinamente. Miró su hombro izquierdo. Había parado de sangrar, pero no de dolerle. Decidió continuar. Caminando o nadando, las piedras siempre existirían.
Pasaron los días. Las cicatices en su cuerpo daban testimonio de que las piedras se habían vuelto a cruzar en numerosas ocasiones. Muchas más que cuando caminaba por aquel sendero solitario. El miedo la invadió. ¿Había cometido un error? Y sin embargo, había avanzado mucho más de lo que podría haber recorrido en meses de caminata. ¿Qué hacer entonces? Intentó nadar, guiar su rumbo, pero la corriente la arrastraba sin tregua.
Al final, derrotada, se dejó llevar nuevamente, ignorando el precipicio al cual era arrastrada.

La cordillera. Parte 4

Sentada a la orilla del rio, con los pies sumergidos, meditaba. Las primeras luces del alba se llevaron todas las dudas que le quedaban. Tomo impulso con sus brazos y se dejo caer.
Sentía como la corriente la arrastraba con dificultad. Sus ropas, mojadas, pesaban demasiado. A menudo se enganchaban en piedras y le impedían, tal como en tierra, avanzar con normalidad. Suspiró. Tenía dos opciones. La primera consistía en nadar hasta la orilla y vagar, sin un rumbo establecido, esquivando el río. La segunda, igual de arriesgada, consistía en...Lo decidió. Poco a poco fue dejando su ropa a merced de la corriente, hasta que toda su piel sintio el contacto directo de las aguas. Notó que era trasladada fácilmente, y que ya no le era necesario esforzarse en avanzar. Cerró los ojos, dispuesta a descansar. La corriente le llevaba a un detino, pero ¿tenía alguna idea de a donde exactamente?

Paranoia

Invocando fantasmas
en la noche tenebrosa.
Llega la máscara blanca
con sus ojos amarillos,
con su sonrisa macabra
y su mirada de muerte.
Llega la sombra negra
con su presencia asfixiante,
con mi escalofrío en la espalda
y el temblor en las manos.
Llegan también al encuentro
los pasos perdidos de nadie,
el murmullo apagado de alguien
y aquel grito desarrador, tu sabes.
Y danzan en círculo las malditas
con sus jugarretas demoniacas
arrastrandome a la locura
haciendo que mi corazon se descontrole.
Hasta que finalmente
me quiebro como cristal
quedando como alma en pena
por no saber juzgar.
Y darme cuenta que es mejor no jugar
en las noches tenebrosas.

La cordillera. Parte 3

Lanzó un grito de dolor y se detuvo. Un pequeño hilo de sangre comenzó a brotar desde la herida. Buscó con la mirada hasta hallar la piedra. La pateó con ira y decidió esperar hasta el día siguiente, cuando su pie cicatrizase.
Pero entonces, recostada en medio del camino, comenzo a oír un sonido muy tenue. Un sonido que no había escuchado en años, antes de haber subido la primera colina. Era un río.Se levantó con esfuerzo, y, por primera vez en mucho tiempo, se separó del camino. Cojeaba guiada únicamente por el sonido cada vez mas fuerte de aquel río. Y de pronto, lo vio. Con cuidado se acerco hasta su orilla y hundió su pie herido en las aguas. El contacto frío del agua le estremeció, mas poco a poco sintió como su pie dejaba de dolerle. Estuvo así cerca de una hora, escuchando el rumor de las aguas, perdida en recuerdos lejanos. Y entonces ocurrió algo aun mas maravilloso. Algo que la emociono al punto de hacerla llorar. Entre la bruma, luchando por ser vista, brillaba una estrella.

Sigma

Saltas, y durante un segundo, sientes la libertad de las aves al volar. Luego caes en un abismo. A millones kilómetros neuronales de distancia, logra percibir dolor. Gritos. Caos. "Demasiado tarde". Sonríes. Y entonces ocurre. Tu cabeza revienta, pisoteada por las cientos de personas que un día te odiaron. Tus complejos quedan a la vista y tus traumas salpican a los atónitos espectadores. Ahora eres solo un cuerpo desintegrado que enterrar, junto con los pocos recuerdos que aun conservan quienes creyeron conocerte. Pero pronto viviras el olvido de los muertos que nunca vivieron en profundidad. Da igual. Todo da igual ahora. Ahora solo hay oscuridad. Es la oscuridad de la muerte. Es la oscuridad del olvido. Es la oscuridad del túnel antes de la próxima estación.

La ciudad

Respira. Te estás asfixiando. El veneno se está apoderando de tus pulmones. ¡No lo respires! ¡Aguanta, sólo aguanta un poco más!Confía en mí: Sobrevivirás. Pero lejos de aquí. ¡Corre! ¡No mires atrás! No me esperes, no te preocupes por mí. Olvidame, si es necesario. Pero, por favor ¡Sálvate! Es lo único que te pido. Ahora vete. Quizás algún día nos volvamos a ver...¡No me lo hagas más difícil! Para mí tampoco es fácil decir adiós. No sabes cuanto extrañare tu mirada. Cuanto extrañare todo lo que eres. Todo lo que fuiste para mí. ¡No, no te detengas! Prefiero mil veces extrañarte a cargar con la culpa de tu muerte. Huye al campo, lejos de esta ciudad maldita, e intenta rehacer tu vida.Siempre se puede, no pierdas las esperanzas. ¿Recuerdas los momentos felices que pasamos en este lugar? Bueno, tal vez te sea difícil rememorarlos considerando el estado en que se encuentra todo. ¿Puedes recordar al menos lo que me dijiste la primera vez que salimos juntos? A eso me refiero. ¡La vida es tan impredecible! ¿Cuántas posibilidades existían de que alguien como tú conociese a alguien como yo? ¿Que se volvieran amigos, confidentes, hermanos...?Se aproximan a cero. Y sin embargo, aquí estás tu, con los ojos vidriosos, negándote a partir. Sólo hazlo. Aún no es tu momento para morir. Te queda mucho por hacer en este mundo. Por eso debes irte. No, no puedo irme contigo. Mi lugar está aquí, intentando controlar el caos que inicié.Acéptalo. ¿Para qué culpar al resto? No vale la pena ni es justo. Tampoco es justo que hayan muerto por mi culpa. ¡Eres lo único que me queda, por eso debes salvarte! Entiende que a mi lado sólo sufrirás, y realmente puedes hacer muy poco por ayudarme. No intento menospreciarte, ni nada de eso. Esta ciudad no hubiese alcanzado el esplendor que tuvo en su momento sin tu ayuda. Pero ahora, lamentablemente, la he arrastrado a la decadencia. Y es mi trabajo reconstruirla. Prometo lograrlo. Y cuando eso ocurra, te prometo que me gastaré lo que me quede de vida en buscarte. Por eso necesito saber que sigues con vida. Sino, ¿qué sentido tiene todo esto? Me pudriré junto con los cadáveres. ¡Vive! ¡Vuelve a sonreir! ¡Respira el aire puro de los campos! ¡Huye! Yo me quedaré aquí. Soy inmune a mi propio veneno. Pero tú no. La palidez te delata. El veneno te está afectando. No acabes como ellos. No, por favor, no...¡Adios! No llores, no me hagas llorar, sabes que lo detesto. No quiero que te vayas con esta imagen de mí. Lo que ves ahora no soy yo. Nunca llegué a saber quién era. Ya habrá tiempo para ello. Ya habrá tiempo para todo lo que nunca hicimos. Pero ahora es tiempo de que te vayas. Antes de que me arrepienta. No, no te detendré, por más que quiera. Sólo quiero que estés bien. Y sólo quiero dejarte una cosa clara: Te amo...

La cordillera. Parte 2

Los días eran monótonos. Lo único que marcaba una diferencia significativa, mas no por eso valorable, era la naturaleza y la cantidad de obstáculos que se interpusiesen en su camino. A veces, se trataba de alguna tormenta que le impedía avanzar. Otras, de algún precipicio que cortaba el camino bruscamente, obligándola a bordearlo hasta volver a la ruta. En estas ocasiones, sentía en su interior una especie de llamado desde el abismo, un deseo por dejarse caer y olvidarlo todo.
Sin embargo, el peor obstáculo eran las piedras. Eran pequeñas y molestas, le impedían avanzar con tranquilidad y le dañaban los pies. Había por cientos en aquel sendero abandonado entre las montañas. Día a día debía lidiar con ellas, pateándolas, saltándolas, o simplemente, ignorando el dolor que suponía pisarlas. No había elección. Era eso o perderse entre la bruma...

Mundo

El mundo es imperfecto. En todos lados hay corrupción, muerte, traición, sufrimiento. Desastres naturales. Enfermedades. No puedes evitarlo. Y sin embargo...¿Me dirás por eso que nada en este mundo vale la pena? ¿Que todos están podridos hasta su última célula? Nada es perfecto, cariño. Lo sabes muy bien. Entonces, ¿Por qué empeñarse en ver sólo lo malo?
Todos cometemos errores. Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos dañado a alguien. A veces, incluso, con intención. ¿Somos monstruos insensibles por eso? ¿Merece este pequeño y sombrío planeta ser borrado por completo del universo? ¿Por qué ser tan radical?
¿No te das cuenta que aún pese a la maldad, existen personas que arriesgan su vida por salvar la de otro? ¿Que aún existen personas que caminando por la calle, le sonríen a quienes encuentran a su paso? ¿Y qué importa si nunca se vuelven a ver? ¿Me dirás por eso que el acto no valió la pena, que volvemos a lo mismo, que nada de ésto tiene sentido?
¿Por qué empeñarse en buscar utopías en vez de verle el lado bueno a las cosas? El mundo nunca será un paraíso, por más que algunos se empeñen en vendernos esa esperanza. Pero esto no implica que el mundo sea un infierno. Simplemente, es el lugar donde nos tocó estar. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptarlo?

La cordillera. Parte 1

Vagaba por las montañas sin rumbo fijo. Solo seguía el estrecho sendero que aparecía entre la neblina a medida que avanzaba. Apenas lograba vislumbrar un par de metros más adelante, lo cual le provocaba en ocasiones una inquietante sensación de temor. Otras veces, la sensación era de tristeza. A menudo se preguntaba por que seguir caminando, por que no sólo detenerse o dar media vuelta. Pero era imposible. Detenerse sería quedarse para siempre en aquel lugar, completamente sola, hasta que la muerte decidiese hacerle compañía. Y volver era igualmente ridículo. Habían pasado años desde que subió la primera colina que componía aquella cordillera sin fin. Ni siquiera recordaba por que lo había hecho. Simplemente, se había puesto a caminar distraída, y cuando se dio cuenta, ya estaba en medio de una alta cumbre, sin saber como bajar. Por lo que decidió seguir el único camino a la vista. Y aún se encontraba en él.

Creo en mí

"Él es la solución a todos tus problemas. Eres un ser inferior, incapaz de resolverlos por ti mismo. Déjalo todo en sus manos. Únete a su rebaño, escóndete en su regazo, córtate las alas. Desde ahora, acepta ciegamente SU voluntad, pues él es el único que debe manejar los hilos. Conviértete en una marioneta más en el juego. Olvida tus sueños, olvida tus ideales, olvida quién eres. Vacía tu mente y llénala con lo que ellos te digan. Solo así seras LIBRE."

Me niego a ser una oveja más en el rebaño, balando palabras que no acabo de entender solo porque ellos me dicen que son las correctas. Quiero ser un ave y elevarme, recorrer el mundo y aprender de él. Seleccionar mis objetivos y lanzarme en picada hacia ellos. No quiero que otros tracen mi sendero, pues todo el cielo es mi ruta y yo decido hacia donde ir, cuando yo quiera y PORQUE YO quiero.
No crean que mi vida estará vacía, pues todos los valores, todo el conocimiento y todo el poder se encuentra en mi interior. Todos somos los dioses de nuestra propia vida. Nosotros tenemos el poder de decidir, dentro de los limites humanos, cuando morir, como vivir y que hacer con nuestro tiempo. Todos, por lo tanto, somos seres sagrados, que merecen respeto y cuidado. Nuestro deber es compartir nuestro poder con aquellos que tienen problemas, pero siempre teniendo en cuenta que ellos son los dueños de su vida. Nadie es superior a otro, las jerarquías sociopolíticas no deben tener otro fin que el orden en beneficio de la mayoría, pero no se debe obtener otra ganancia que la satisfacción personal.
Creo en mí y en los seres humanos. Solo depende de nosotros llevar a la humanidad por el camino de la evolución...o de la destrucción.
Todas nuestras desiciones deben estar basadas en este conocimiento. Solo así seremos realmente libres.

La llamada


3 horas y 47 minutos. Los segundos se arrastraban. Llovía fuertemente. O al menos, eso escuchaba. Tenía las cortinas cerradas, evitando que se filtrara el mas mínimo haz de luz. Lo único que rompía, de forma intermitente, la oscuridad que inundaba la habitación, era la pantalla tenuemente iluminada de su celular. 3 horas y 44 minutos. Se puso a tararear una canción . Un trueno la interrumpió a mitad del coro. En un acto instintivo, buscó protección con su mirada, mas lo único que encontró fueron sombras. Aquello no era mas que un reflejo de su interior. Una sensación de abandono la asfixió. Comenzó a llorar en silencio, tirada en posicion fetal sobre el piso de madera. Sacó el celular de su bolsillo y vio, borrosos, los dígitos del reloj. 3 horas y 36 minutos. Aquello no hizo mas que empeorarlo. Lanzó un grito y lloró con más ganas, alternando periodos de sollozos con otros de gritos desgarradores. En su mente se amontonaban recuerdos, imágenes, palabras y sonidos. Creyó sentir, incluso, un aroma imposible en aquel momento. Se abrazó en el suelo, convulsa. Tras un tiempo que le pareció eterno logro calmarse. Desesperanzada vio la hora. 3 horas y 9 minutos. Suspiró. La fecha limite se acercaba, lenta, como si le concediese la oportunidad de que algo cambiase. Pero pasaban los minutos y nada ocurría. Cerró los ojos y se quedó dormida.
Despertó, y en un acto mecánico miró su celular. ¡4 minutos! Aquello, mas que alegrarla, la desconcertó. A pesar de que había planificado todo, el ver tan cerca la hora de su fin le dio escalofríos. Se cuestionó lo radical de su desición. Entonces, como para convencerse de su propio exterminio, realizó una mirada a su pasado. Fue bastante convincente. Se recostó sobre su cama y tanteó en la mesita de noche, hasta que sus dedos toparon con algo frío y pesado. Tomó la pistola que había hurtado y se la colocó en un costado de la cabeza. Respiró ondo y puso su mano en el gatillo.
Le dio una última oportunidad al destino de cambiarlo todo. Afuera seguía lloviendo y en su habitación no se escuchaban mas que las gotas de lluvia rebotando en el techo. Apretó los ojos. Un trueno ocultó el sonido del disparo. Y entonces, el celular comenzó a vibrar...

Derrota

"Perdimos" susurras con tristeza, sin siquiera mirarme a los ojos. ¿Qué ocultas? Quizás arrepentimiento, o tan sólo un par de ojos vidriosos... No lo sé. Comienzo a parpadear, intentando apartar la desolación de mi vista. Pero se adhiere a mis pupilas, y opto por cerrar los ojos. Los cierro con fuerza, apretando los puños. Siento como las uñas me rompen la carne. Comienzo a asfixiarme, me voy a caer, necesito un asiento. Abro los ojos. Ni siquiera has cambiado tu postura. Sigues mirando al suelo con el rostro ensombrecido por la derrota. Todos los sueños que tejimos alrededor de ese hipotetico triunfo se desmoronan, junto con la esperanza. "Perdimos". Aquella frase se repite en mi cabeza sin cesar, sabiendo que será la última palabra que me dirijirás en lo que nos resta de vida. Es nuestra despedida. Y también es mi propia despedida. La esperanza de algo mejor era lo único a lo cual me aferraba para no caer en el olvido. Pero aquella esperanza ya no existe. La perdimos...

Brindis

Vamos ahora a brindar
por los momentos que se van
y los recuerdos que se quedan
acosandonos en nuestros dias
y en nuestras noches de soledad
sin dejarnos descansar
hasta hacernos enloquecer
porque al pasado le gusta ver
como la gente se desespera
al recordar lo que ya no vive
y no vivir lo que sueña.
Vamos ahora a brindar
por las sonrisas forzadas
y las historias inventadas
por miedo a asumir que en verdad
nuestra triste realidad
es que llevamos por dentro
un corazon enlutado
triste y decepcionado
sin ganas de seguir viviendo.

viernes, 1 de abril de 2011

Urbanización

Aves que corren agitando alas rotas,
quemando sus pies al tocar el cemento.
Aspiran el aire, respiran veneno.
Es su mundo, es su reino.
Naturaleza muerta revitalizante,
les da motivos para seguir viviendo,
mientras por dentro se pudren en silencio.
No se ve. No es real. No lo creo.
Sus plumas se tiñen de gris,
de sangre y de arboles muertos.
Los colores se los lleva el viento.
Yo me quedo con el resto.
Huele a tristeza en el aire.
A suicidios, abortos y dolores.
A golpes, violaciones y temores.
Huele a sexo, huele a mierda, huele a horrores.
Oculta en el fondo del acero
una pizca de vida se mantiene.
Sobrevive, o lo intenta por lo menos.
Aunque luego, al final, nos lamentemos
de que solo la esperanza no nos llene.

El poeta

El poeta vivia en un pequeña aldea en medio de la selva. Dentro de ella, era ampliamente reconocido por una cualidad extraordinaria en sus escritos: Estos, al ser leidos o escuchados por cualquiera que no fuera el mismo creador, inducian al receptor en un profundo sueño, del que solo despertaban tras varias horas.
Dia a dia, nuevos hombres se enfrentaban al desafio de escuchar los versos del poeta, mas todos inevitablemente sucumbian al poder de sus escritos. Sin embargo, la mayor demostracion del poder de estos, fue cierto dia en que el poeta logro hacer dormir a un tigrillo, recitando una oda a la naturaleza, frente al asombro de los aldeanos, que se encontraban a una distancia prudente de la voz del poeta o del ataque del tigrillo.
Pero el poeta no era feliz. Para el, la poesia era su vida, por lo que le producia gran dolor no poder compartir sus sentimientos a traves de ella. Es por esto que un dia, aburrido de la incomprension que sufria, decidio partir lejos, en busqueda de la persona con quien poder compartir sus poemas y su vida.

Dia 1

Bueno, aqui estamos. Todo un blog para subir todas las weas que se me vengan a la cabeza. Y ciertas cosas que encuentre por ahi y que me parezcan interesantes. Basicamente, la idea es compartir un poco de mi trastornada mente con el mundo real. Veamos como resulta todo esto.
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