sábado, 2 de abril de 2011

Sigma

Saltas, y durante un segundo, sientes la libertad de las aves al volar. Luego caes en un abismo. A millones kilómetros neuronales de distancia, logra percibir dolor. Gritos. Caos. "Demasiado tarde". Sonríes. Y entonces ocurre. Tu cabeza revienta, pisoteada por las cientos de personas que un día te odiaron. Tus complejos quedan a la vista y tus traumas salpican a los atónitos espectadores. Ahora eres solo un cuerpo desintegrado que enterrar, junto con los pocos recuerdos que aun conservan quienes creyeron conocerte. Pero pronto viviras el olvido de los muertos que nunca vivieron en profundidad. Da igual. Todo da igual ahora. Ahora solo hay oscuridad. Es la oscuridad de la muerte. Es la oscuridad del olvido. Es la oscuridad del túnel antes de la próxima estación.

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